miércoles, 10 de febrero de 2021

Llibres i vincles

 Entre la endeca y la alejandra, últimos poemas,
de Víctor Canicio Chimeno



En este volumen os presentamos los últimos libros de Víctor Canicio Chimeno (1937-2019) que fueron publicados en ediciones selectas destinadas a amistades e instituciones. Forman una trilogía que, bajo el nombre Tres de oros, presenta una poesía con mucho sentido del humor, puramente lúdico en algunas ocasiones pero también muy crítico con la sociedad de nuestro tiempo.

Además de dar a conocer esta trilogía se recogen los inéditos e inacabados El martillo de cristal, en homenaje a Kirsten Klöckner, y Materia de bolero. Por último, encontramos El don de la sonrisa –epigramas–, trabajo apenas iniciado pero que sin duda habría desarrollado el extraordinario talento para la risa que le caracterizaba.

Su último libro de prosa publicado es Con quien paces (2016), unas atípicas memorias que constituyen un acertado viaje por sus vivencias y sus obras, en el que hay apartados dedicados a la creación de algunas de ellas.
Prólogo de Tomàs Camacho y Carme Cruelles.

Víctor Canicio Chimeno
Entre la endeca y la alejandra, últimos poemas
Col·lecció Nou Món, 14

INTRODUCCIÓN


El objetivo de esta introducción no es ofrecer un estudio de la obra de Víctor Canicio Chimeno, si no, una invitación a la lectura de su obra completa (la editada), un llamamiento a las editoriales para que se interesen por su obra inédita y para la traducción a otras lenguas, fomentar el interés por los estudios académicos en torno a la vida y obra del autor que vivió entre Heildelberg y la Ràpita y que, finalmente, se inclinó para terminar sus días en la población del Montsià donde, desde su ático, en la plaza Lluís Companys, podía ver las barcas marchando y volviendo por la bahía de los Alfacs, la salida del sol y otras contemplaciones y vivencias de carácter poético y vital. También en el ático disfrutaba de vistas a la sierra del Montsià y a las puestas de sol. Elementos, todos ellos, que Víctor Canicio supo convertir en materia poética.


Y es que Víctor Canicio aprendió a vivir poéticamente en el sentido que era una fuente sensorial y receptiva excepcional capaz de absorber toda la fuerza existencial de lo cotidiano, mundanal y extrasensorial con un refinamiento extraordinario y fuera de lo común. Afirma Armando Rojas que todo consiste en despertar para siempre de la somnolencia maquinal y gregaria dentro de la cual pernocta la mayoría de los seres humanos y quizá por eso nuestro querido autor presumía de un buda generoso que esperaba la visitas tanto o más ansioso que él mismo en esa terraza plagada de vida vegetal y artística –recordemos que la palabra buda significa en sánscrito, precisamente “el despierto”. 


El autor se consideraba un trabajador de la escritura. Dedicaba a ella unas cuantas horas del día. Siempre estaba revisando sus escritos, intentando prescindir de aquellos que no consideraba relevantes. Decía: "Dale al cesto un poco de tu devoción por los papeles". De hecho, nos ha extrañado no encontrar entre los inéditos uno que se tenía que titular Papelera.


Canicio se tomaba en serio su oficio porque sabía que el buen escritor tenía la responsabilidad de no ensuciar el arte de escribir con textos prescindibles, inútiles y estériles. Como Josep Pla, entendía que no era producto de su tiempo sino que era un producto contra su tiempo y eso lo convertía en una figura para nada ortodoxa e incluso revolucionaria en muchos sentidos.



No le gustaba el tono trascendentalista de muchos autores, prefería jugar con las palabras y el humor. Insistía muchísimo en la máxima de John Ashbery: "Poesía es poesía, y política es política." Aun así tenía su visión política, personalmente, se consideraba libertario, aunque tenía mucha relación con personas que militaban (o habían militado) en el Partido Comunista y el PSUC. Consideró siempre la amistad por encima de cualquier inclinación ideológica.


Pensaba a menudo en el futuro imperfecto y tenía sus propias teorías que, seguramente, el tiempo las acabará convirtiendo en realidad. Una de ellas es que el estado se encargaría de la reproducción. Otra, que las perversiones de hoy serían los lujos en el futuro. Estaba ciertamente preocupado por la voracidad capitalista y francamente opuesto al PHN, las nucleares, el Castor,...


Así pues, Canicio consideraba anacrónico el término patriotismo y lo rehuía fulminantemente. Entendemos que su capacidad de adaptación en diversos países le configuró una idea particular de lo que significaba para él la política y el estado de la nación. Solía arremeter contra los dirigentes ineptos y destacaba que estábamos aún anclados en corrupciones ancestrales que fomentaban tratos de favor y corrupciones a pequeña escala que eran capaces de desfavorecer toda una sociedad entera. No cabe duda de que su mentalidad germanicomediterránea se inclinara a pensar que muchos modelos políticos germanos eran muy adecuados para el progreso social y cultural de cualquier país, sin perder de vista que la perfección no existe.


Sorprende que su irreverencia sea compatible con una tendencia acentuada a reunir en cada uno de los rincones de su ático a camaradas dispuestos a celebrar cualquier tipo de evento que tuviera como excusa el simple hecho de aparcar por un rato la soledad. Rosa y Elena solían ser las anfitrionas generosas a las que él delegaba toda la trama festiva de licores, corderitos, salmonetes, quesos curados, vinos de alta alcurnia y tertulias de niveles heterogéneos, como su actitud ante la vida.


Le gustaba el carácter de las personas de nuestras tierras y la jota. Uno de sus libros, La jota de la consigna, se centró en esta modalidad poética, conoció y admiró a los “enversadors” del delta.


Contamos con muchas anécdotas lingüísticas producto de interferencias o incluso olvidos léxicos justificados. A destacar el episodio doméstico del “grúmol-mugró”. El sibarita Canicio también tenía lapsus memorables e hilarantes en contextos mundanales como el mercado central de la Rápita que él solía relatar orujo en mano.


Su lengua de expresión literaria era el castellano. Contaba que a él no le enseñaron el catalán en la escuela y que, después, cuando emigró a Alemania, terminó ganándose la vida con la enseñanza del castellano y la traducción del alemán al castellano. Sus traducciones fueron reconocidas por su calidad y tiene un buen número de amigos entre los traductores del alemán al castellano.


No cabe duda de que la lengua con todos sus giros y dobles sentidos es la gran protagonista de sus versos. Canicio sabe que su cabal lingüístico es capaz de arrasar rítmica y fonéticamente cualquier poema que se proponga. El lector entra en un festival de letras que acaba transportándole en una dimensión donde la palabra en toda su magnitud acaba siendo la abeja reina de su obra tanto poética como narrativa o ensayística.


Su obra imprescindible son las memorias Con quien paces. Resultando esta una buena puerta de entrada a la lectura del resto de su producción. Habla de sus escritos y vivencias (que no debemos tomar como reales al cien por cien). Descubrirá personajes que podemos considerar alter egos o amigos del autor: Kroete, Manuel Salmón del Río, Leonardo Pus, Toni Albalat Visentoni,…


Efectivamente, el retrato más auténtico del autor se encuentra en estas memorias excéntricas y encantadoras que evocan un tiempo y una sociedad registrada en un índice onomástico interminable y completísimo. Se entiende el autor a través de Con quien paces, lectura imprescindible y calidoscópica de todo su universo.


Es el inventor de las modalidades estróficas llamadas "endeca" y "alejandra". Solía ​​iniciar sus libros con esta advertencia:

"La endeca es una estrofa elemental de dos a cuatro

versos, con un total de once sílabas. la alejandra

Tiene de dos a siete, con un total de catorce."

Consideramos innecesario repetirlo en cada poemario de la recopilación.


Y, si hablamos de su estilo, el mismo autor nos advertía que “a su edad, no tender al aforismo sería imperdonable. Igual que cultivar la seriedad, con lo que abunda.”

Así pues, se reafirmaba matizando que “escribir en castellano a orillas del Neckar supone un doble juego: el de las palabras y el de las raíces. Todos sabemos que, en tales casos, la patria es el lenguaje”.


Tres de las obras que recoge esta antología forman una trilogía Tres de Oros (OJO / EL ARPA DE LOS NERVIOS / LA NOCHE DEL TINTERO) y ya fueron dadas como buenas para la impresión por parte de Víctor Canicio que hizo una impresión que distribuyó entre amistades e instituciones.


Canicio tenía tendencia a agrupar de forma trimembre sus libros de poemas -recordemos La fiebre amarilla-La peste bucólica-Cuaderno de dudas- y también nos hace un guiño referencial con los títulos de los libros. Así, “el arpa” hace eco a ese “Influjo de la primavera” de Rubén Dario o Vicente Aleixandre, incluso Mallarmé, en esa “Letanía de la noche” donde nos presenta una metáfora bellísima: la noche como tintero de los poetas.


Estaba trabajando estas tres obras: Martillo de cristal; Materia de bolero; y El don de la sonrisa - Epigramas


Hablando de boleros, podríamos decir que leímos muchísimos otros poetas mas siempre regresamos a él, evocando esas horas de tertulias y licores; casi como materia de bolero sentimos que “nuestra nostalgia es mialgia de su algia”. 


La primera obra, la podemos considerar casi definitiva. Las otras dos son, sin duda, inacabadas. Aunque revisando los manuscritos probablemente acabaríamos encontrando algún poema más.


A pesar de todo, como las tenues luces interiores al estilo nórdico que él tanto adoraba, sus libros van tomando diferentes texturas; unos más brillantes y otros más discretos, pero todos desprenden una calidez especial, como ventanas desproveídas de telas inútiles y envueltas de esa iluminación  aparentemente leve y desenvuelta.


En definitiva, lo que ofrecemos en este volumen es despertar el conocimiento de la obra y del autor. Hemos de agradecer a la heredera, Rosa Ferré, la facilidad con que hemos accedido a los archivos necesarios para esta edición.


Tomàs Camacho Molina

Carme Cruelles Rosales

Alcanar-Sant Carles de la Ràpita, julio-septiembre del 2019




Aquest volum aplega una sèrie de textos en homenatge al poeta i professor Tomàs Camacho Molina. Premi del Mèrit de les Lletres Ebrenques 2019, Tomàs Camacho ha estat professor de llengua i literatura castellanes a l’institut d’Alcanar i és, sense cap dubte, un poeta en estat pur, algú dedicat en cos i ànima a la producció i promoció de poesia.

Hi han participat els autors següents: Emigdi Subirats, Montse Boldú, Montse Pallarès, Anna Maria Ulldemolins, Rafael Haro i Sancho, Jesús M. Tibau, Carme Cruelles Rosales, Joan Baptista Beltran Reverter, Josep Sancho Sancho, Jordi Sancho Parra, Joan Panisello, Irene Prades, Vicent Pellicer, Conxita Jiménez, Anna Panisello, Baltasar Casanova, Tere Izquierdo, Pili Ibáñez, Víctor Canicio, Joana Serret, Jaume Llambrich, Cinta Sabaté, Núria Prades, Sergi Quiñonero, Manel Ollé, Rous Ferré

 

Diversos autors
Tomàs Camacho Molina. Lo mestre-poeta canareu
Col·lecció Nou Món, 12

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Llums del Delta és un llibre bilingüe escrit en català i castellà que combina la poesia, la fotografia i la música. Un llibre que no ens deixarà indiferents.

Tots els beneficis d'aquest llibre van destinats, íntegrament, a l'Associació Sediments. Els diners es destinaran a projectes pedagògics i d'acció per millorar la gestió dels sediments del riu Ebre, una tasca clau per poder mantenir el Delta en bon estat.

Autors: Mercè Amat Ballester, Júlia Badal Basto, Àngel Martí Callau, Jordi Margarit Viñas, Llorens Marín Rosales Editorial: LinX edicions Gènere: Poesia, música i fotografia Tapa blana amb solapes, 115 pàg, Català - Castellano Llums del Delta es un libro bilingüe, escrito en castellano y en catalán. "Un llibre bell que ens regala sensacions i que podem regalar com si fos una essència del Delta, d'aquestes terres que a ningú deixen indiferent per la seua bellesa tan canviat amb el ritme de les estacions i dels arrossars. Un llibre necessari que ajuda a copsar la bellesa i la fragilitat del Delta."

Pròleg Llums del Delta :

PRÒLEG


Estem en un esplèndid moment de publicacions al conjunt de les Terres de l’Ebre i, si volem, en un sentit més ampli, al territori de la diòcesi de Tortosa.

Actualment, l’accés a la cultura i a la publicació no és privilegi reservat a una aristocràcia o a una elit intel·lectual. S’està produint una democratització de l’art i un canvi en la centralització dels nuclis artístics i creatius. No fa molts anys, estaven reservats a les grans ciutats, principalment, al nostre país, a Barcelona. Aquest llibre és una bona demostració de com està canviant la noció d’epicentres culturals. La col·laboració en les xarxes socials és abundant, relacions artístiques, participacions en diferents àmbits i actes culturals fan possible l’aparició de llibres com aquest.

L’encertadíssim títol de Llums del Delta ens assenyala el camí a dos possibles connexions literàries amb el magnífic paisatge que ens rodeja per dos vies: la descriptiva i la de les sensacions. Víctor Canicio Chimeno (1937-2019), l’obra del qual està parcialment inscrita en el paisatge del Delta parlava de les llums mercurials del Delta”. Àngela Buj Alfara, al seu relat “Monsieur Binoix”, guanyador del 13è Premi de narrativa curta per Internet Tinet (Premis Literaris Ciutat de Tarragona), descrivia com “els paisatges embogits de verd que ens perfilen l’horitzó deltaic.” L’escultor rapitenc Agustí Vizcarro va fer una exposició pictòrica amb el títol “Horitzons del Delta: arrossars i llapó”,...

Mercè Amat Ballester a la seua presentació ens explica qui participa al projecte i com es desenvolupa a partir de les estimulants imatges del rapitenc Llorens Marín Rosales, a qui ja coneixíem per la seua col·laboració al llibre Delta (2017), premiat al Joan Teixidor d’haikus en línia dels Ciutat d’Olot, de la també rapitenca, Carme Cruelles Rosales (1971).

De fet, la presentació de Mercè Amat Ballester es pot considerar, en si mateixa, un pròleg, ja que ens parla de l’arquitectura d’un llibre que és reunió, congregació al voltant d’unes imatges. Les teixidores i els teixidors que l’acompanyen amb els seus textos són la propia Amat; Júlia Badal, del barri barceloní de Sants i Àngel Martí Callau, de la Cala. A més a més, tenim la música de Jordi Margarit Viñas, gracienc.

És, per tant, el llibre, un crisol d’arts, el gesamtkunstwerk que va practicar Wagner. És que, potser el paisatge del Delta siga wagnerià per la intensitat i varietat dels seus crepuscles. L’espectacular escenografia per on els hòmens i molts d’atractius animals de terra, aus i peixos, encaminem les nostres passes. És un espai també on les paraules han esdevingut diferents i se li han aplicat adjectius més o menys encertats, però l’espai sobreviu molt bé i forma part d’un extens riu literari, encapçalat pel “Parlo d’un riu mític i remorós”, de Gerard Vergés, autor excel·lent i gens wagnerià, i el llibre Duna delta, de Rovira Climent; l’Obsessió de les dunes, de Zoraida Burgos i tots els habitants, gentils habitants, de Vores de riu (Ed. Columna-Tresmall, 1997), llibre amb selecció de textos a càrrec d’Albert Roig i fotografies de Jep Colomé.

El que hem esmentat ens aporta la geneologia  en la qual es pot incardinar el present llibre. De fet, el lema del llibre és “Tot sovint penso que la meva infància/ Té una dolça i secreta remor d’aigua”, del poema de Vergés suara esmentat.

Els poemes de Júlia Badal ens presenten una veu contemplativa, reflexiva i nostàlgica que s’inspira en les fotografies i en la vida d’un temps familiar passat en una viva i senzilla Arcàdia. Acullen amorosament sensacions i sentiments.

Àngel Martí presenta la terra coneguda a una amistat, descriu la terra en la qual habita i els seus encants en un espai tranquil com el de la fotografia. Terra de sembra i de collita, de lluita, esforç i supervivència. Els objectes que són testimoni d’un temps i una activitat.

Els versos de Mercè Amat tenen ritme d’ones, cadència de mar i aromes d’aigua salada i dolça, poblats d’aus i de peixos que hi fan estada. Canta la bellesa i elegància del cavall, les construccions característiques disseminades pel delta, les festes,...

I acabem el llibre, o l’acompanyem, amb la música de Jordi Margarit Viñas.

El conjunt ens pot delectar la vista i l’oïda, les paraules evoquen les aromes tan peculiars del delta. Creació col·lectiva a partir de les admirables fotos de Llorens Marín Rosales.

Un llibre bell que ens regala sensacions i que podem regalar com si fos una essència del delta, d’aquestes terres que a ningú deixen indiferent per la seua bellesa tan canviat amb el ritme de les estacions i dels arrossars. Un llibre necessari que ajuda a copsar la bellesa i la fragilitat del Delta.


Tomàs Camacho Molina








miércoles, 8 de abril de 2020

Cortés Cortés, Fede, "Tant de bo fóssiu aquí!"

Cortés Cortés, Fede, Tant de bo fóssiu aquí!, Ed.Onada,
Col. Narratives minor, 1, Benicarló 2019






És ben cert que les contraportades ens donen una visió acurada
del que trobarem al llibre... Un llibre, per cert, amb banda sonora,
començant pel títol, la referènciaal famós Wish You Were Here...

Les coses el 1977-1978 eren així, hi havia un
dinamisme social, una inquietud artística que generava esperances...

Després va vindre el desencant.

L’autor ha sapigut poar en els seus records i donar-los sentit i frescura narrativa,
les pàgines finals em semblen antològiques. M’agraden les obres que saben construir-se
i que esgrimeixen raons. Devia ser, en aquella època el curs del COU, en aquesta
seria 2n de batxillerat... Un curs determinant a les nostres vides. Un moment de canvi
i construcció, de pèrdua de relacions i d’inici de noves relacions.

M'ha agradat molt... Una obra lleugera, de fàcil lectura. Diàlegs ben portats. Llengua versàtil.
Vivencial... Creïble... Amb humor... Eròtica... Musical... I amb unes conclusions
reals com la vida misma.

Tant de bo no haguéssem canviat!

Ollé Albiol, Manel, Mauri essencial, Ed. Onada


Ollé Albiol, Manel, Mauri essencial, Ed. Onada, Gent Nostra, Sèrie Maior, 4,
Benicarló 2019, 96 pàgs.


Sempre he sentit simpatia per Mauri, des de sempre m’han agradat els seus dibuixos,
les seues pintures...

Restarà per sempre pendent el contacte personal que consideraré que ha estat per causa
de la seua estima per la natura i la bellesa.

Les seues obres reflecteixen una perfecció acadèmica i un enfocament personal que fa
que una cosa feta per Frederic Mauri, tot i que tinga la influència o recullga la manera de fer
d’un altre autor, no deixarà de ser Mauri... D’això em diem tindre estil, i l’originaritat rau en l’estil,
en la manera de fer.
Quant al llibre he de dir que m’ha agradat i interessat. Manel Ollé es posa en ell al servei
d’una causa noble: Fer conèixer Mauri, els diferents aspectes de l’obra de Mauri, la seua potència
i universalitat, el lligam amb les nostres terres i el compromís ètic, social, pedagògic.

Ens fa el retrat d’una persona humil, però exigent amb ell mateix.

Manel Ollé comparteix amb nosaltres les opinions que altres escriptors i artistes han fet públiques
de l’obra de Mauri: Zoraida Burgos, Manuel Pérez Bonfill, Gerard Vergés,...

Manel Ollé que ja se n’havia ocupat en dos llibres de l’exlibrisme de Mauri, ens parla també del cartellisme,
la col·laboració en la premsa diària, la pintura,...

Ens comenta que es pot aprofundir i que cal aprofundir en la seua obra, però el seu llibre
que és divulgatiu, també és profund i jo diria que força exhaustiu, però també, amè.

lunes, 6 de abril de 2020

Cernuda, Luis, "Ocnos", Ed. EL PAÍS, col. Clásicos del s. XX, 16, Madrid 2003, p. 155

Començava a fer unes croniquetes de lectura el 2015. No pretenien ser exhaustives,
simplement, volien deixar un record, quatre notes contra l’oblit.

Amb el temps del confinament he començat una tècnica de lectura que em ve de la infància,
és a dir, llegir mentre circulo. Quan era xiquet deixava el llibre en una cantonada de la taula
i cada volta de tricicle llegia una cosa i mentre pegava la volta a la taula, la repetia…
Era per a memoritzar per als exàmens.

La lectura, normalment, ens impideix fer exercici. Vaig provar llegir caminant i, part d'Ocnos,
de Luis Cernuda, em va durar 8 quilòmetres. Ahir, 5 d’abril de 2020, vaig acabar de llegir
Mauri esencial, de Manel Ollé.

Ara, del que es tracta és de deixar una mica de constància d’aquestes lectures.
Començarem per
Cernuda, Luis, Ocnos, Ed. EL PAÍS, col. Clásicos del s. XX, 16, Madrid 2003, p. 155


Se inicia con una cita de Goethe que hace referencia a Ocnos. ¿Quién era Ocnos?
Esto nos dice la Wikipedia: En la mitología griega, Ocnos (en griego Ὄκνος) es un personaje
simbólico habitante del Hades, al que se representa trenzando continuamente una cuerda de juncos
mientras una burra a su vez la va devorando.

¿Qué es lo que trenza Cernuda? Su memoria. Va trenzando sus recuerdos de infancia
en Sevilla, más tarde el camino del exilio y el exilio con sus diferentes escenarios.

Se trata de una prosa poética deliciosa, a la cual yo me enfrento con prevención…
Tiene Cernuda unas raíces románticas, de hecho, la referencia al mito que inicia el libro
es de Goethe (y no es el único escritor romántico que nombra: Bécquer, Byron,...)

En cuanto al mito de Ocnos, lo interpreto de dos maneras: como un Sísifo condenado
a la repetición de una secuencia y como alguien que entrega algo bien trenzado a alguien
que no lo valora, es posible que sea esta la posición del poeta respecto a la sociedad,
entregar una lengua bien labrada a alguien que no la valora.

Hay buenos momentos de conexión en “La riada”:

“Al llegar la noche, derribados con el temporal los postes y alambres eléctricos, no había luz.
A la claridad de las velas, un libro ante sus ojos soñolientos, escuchaba el viento afuera,
en el campo inundado, y la lluvia caudalosa caer hora tras hora. Se sentía como en una isla,
separado del mundo y de sus aburridas tareas en ilimitada vacación; una isla mecida por las aguas,
acunando sus últimos sueños de niño.” (p. 60 y 61)

El momento con el que más conecto es cuando empieza a hacer referencia al exilio, cuando
en el fragmento “Guerra y paz” habla de una estación que yo, porque he querido
me he imaginado como si fuese la de Canfranc o Portbou, pero que no podrían ser,
porque nos recuerda la que dejó atrás medio derruida, con hierros retorcidos y cristales rotos,
por lo tanto, debe ser una estación francesa, ¿Cerbère?  En este lugar, podemos ver fotos:
https://www.roger-viollet.fr/en/s-1092120-spanish-civil-war-la-retirada-visit-of-the-secretaries/page/1#nb-result
Pero él nos habla de una estación solitaria. En la que se reconcilia con la vida, con la tranquilidad, la paz,...
En estos días de confinamiento proyectamos en los textos el matiz de la situación.
En este sentido nos cala:
Sentado en medio de aquella paz y aquel silencio recuperados, existir era para ti como quien vive
un milagro. Sí, todo resultaba otra vez posible. Un escalofrío, como cuando nos recuperamos pasado
un peligro que no reconocimos por tal al afrontarlo, sacudió tu cuerpo.
Era la vida de nuevo; la vida, con la confianza en que ha de ser siempre así de pacífica y de profunda,
con la posibilidad de su repetición cotidiana, ante cuya promesa
el hombre ya no sabe sorprenderse.” (p. 104-105)

Nos atrae enormemente, pero el final nos lleva a la dura circunstancia que le rodeaba:

Atrás quedaba tu tierra sangrante y en ruinas. La última estación, la estación al otro lado de la
frontera, donde te separaste de ella, era solo un esqueleto de metal retorcido, sin cristales,
sin muros ―un esqueleto desenterrado al que la luz postrera del día abandonaba. ¿Qué puede
el hombre contra la locura de todos? Y sin volver los ojos ni presentí el futuro saliste al mundo
extraño desde tu tierra en secreto ya extraña. (p. 105)

“La casa” es también un texto en el que nos cuenta cómo, tras muchos cambios
de país y, en consecuencia, de domicilio, renuncia al proyecto de casa:

Pero es un sueño al que ya por imposible renuncias, aunque sea realidad de todos a la que
no puedes aspirar. Tu existir es demasiado pobre y cambiante ―te dices, escribiendo estas líneas
de pie, porque ni una mesa tienes; tus libros (los que has salvado) por cualquier rincón, igual
que tus papeles. Después de todo, el tiempo que te queda es poco, y quién sabe si no vale
más vivir así, desnudo de toda posesión, dispuesto siempre para la partida.” (p. 148).

Este final nos hace pensar inevitablemente en el Antonio Machado de: “Ligero
de equipaje, casi desnudo, como los hijos del mar.”

Discrepo en su inclinación hipotética por el paganismo, al que preferiría antes
que al cristianismo. Tampoco estoy de acuerdo con su valoración de
Garcilaso de la Vega como superior a San Juan de la Cruz, por la servidumbre
de este último a una idea religiosa. El Cántico Espiritual, de San Juan de la Cruz,
aunque muy basado en El cantar de los cantares, de Salomón, no deja de ser
una auténtica joya de las palabras que nos llegan de forma distinta a lo inteligible.

No quiero dejar de señalar que hay momentos extraordinarios de sentimiento
y pensamiento. Libro que conviene releer, lápiz en mano, para señalar esos
destellos que nos alcanzan y que hablan de la construcción de un yo poético.